Los reinos de Israel y Judá: la historia de los reyes tras Salomón

Oct 28, 2026

A la muerte de Salomón, en el 931 a. C., el reino se divide en dos: el reino de Israel, en el norte, y el reino de Judá, en el sur. Sus reyes, fieles e infieles a la Alianza, se suceden durante siglos, mientras Dios envía profetas como Elías para recordar sus promesas al pueblo. En el 722 a. C., Asiria conquista Israel y su capital, Samaría; en el 587-586 a. C., Nabucodonosor conquista Jerusalén y destruye el Templo. Es la quinta etapa de la Antigua Alianza: los reinos de Israel y Judá hasta su fin y destierro.

En el artículo anterior recorrimos el inicio de la monarquía, de Saúl a Salomón. Ahora entramos en la quinta etapa, que va desde la división del reino (931 a. C.) hasta la cautividad de Judá en Babilonia (586-538 a. C.). Por su extensión, la dividimos en tres artículos: este primero, dedicado a la historia de los dos reinos; un segundo, sobre los libros situados en tiempos del Imperio asirio; y un tercero, sobre el Imperio de Babilonia y el destierro.

Este recorrido sigue la estructura del libro Pórtico de la Biblia, la obra que ofrece cronologías, mapas e infografías para comprender mejor la Sagrada Escritura.  

El contexto histórico de los dos reinos

Entre el 900 y el 800 a. C., los fenicios colonizan el Mediterráneo occidental, hasta Cádiz, y en el 810 a. C. se establecen en Cartago. Hacia el 800-750 a. C. aparecen las primeras evidencias del alfabeto griego, evolución del alfabeto fenicio, y en el 753 a. C. se funda Roma por Rómulo y Remo, según las leyendas. En Mesopotamia, el Imperio asirio alcanza su máxima extensión entre el 668 y el 627 a. C., y le sigue la dinastía neobabilónica (626-539 a. C.).

Durante la época de los dos reinos, Egipto se disputa la hegemonía en la región con las potencias del norte. Nínive, capital del Imperio asirio, conquista el reino del norte y su capital, Samaría, en el 722 a. C.; Babilonia, patria de Abrahán, conquista en el siglo VI a. C. el reino de Judá, destruye el Templo de Jerusalén y destierra a los dirigentes del pueblo.

Mapa de Israel y Judá - Pórtico de la Biblia

Mapa de Israel y Judá – Pórtico de la Biblia

El reino de Israel y el reino de Judá

En la Asamblea de Siquem (930 a. C.) el reino se divide (1 Reyes 12). El reino de Israel, en el norte, tiene su capital sucesivamente en Siquem, Tirsá y Samaría; sus reyes no son fieles a la Alianza, y termina conquistado por el Imperio asirio y sus habitantes desterrados. El reino de Judá, en el sur, tiene su capital en Jerusalén; sus reyes, fieles e infieles a la Alianza con Dios, son siempre descendientes de David, y termina conquistado por Nabucodonosor, rey de Babilonia, y sus habitantes desterrados un tiempo.

En Judá reina primero Roboam (931-911 a. C.), y en Israel, Jeroboam (928-907 a. C.). En el reino del norte destaca después Ajab (874-853 a. C.), en tiempos del profeta Elías. En Judá, Josafat (870-848 a. C.) destruye los santuarios idolátricos; Joram (848-841 a. C.) se casa con Atalía, y con ella llega el culto a Baal a Judá; Atalía (841-835 a. C.) reina tras asesinar a los hijos de Joram, de los que solo se salva Joás, criado por Yehoyadá, y acaba ejecutada; Joás (835-796 a. C.) suprime el culto a Baal y repara el Templo.

En el 722 a. C. llega el fin del reino del norte: Asiria conquista Israel y su capital, Samaría, y la población es llevada cautiva (2 Reyes 17). Judá continúa con Ezequías (716-687 a. C.); en el 701 a. C., durante el ministerio de Isaías, Senaquerib, rey de Asiria, invade Judá y asedia Jerusalén, pero la ciudad resiste. Le siguen Manasés (687-642 a. C.), con el culto pagano en el Templo, y Josías (640-609 a. C.), con el descubrimiento de los rollos de la Ley y la reforma monoteísta. Tras la primera deportación (597-596 a. C.), en el 587-586 a. C. llega el fin del reino de Judá: Nabucodonosor conquista Jerusalén, se produce la segunda deportación y el Templo es destruido.

1 Reyes, capítulos 12-22: el reino dividido y el profeta Elías

Esta sección del primer libro de los Reyes narra los acontecimientos posteriores a la muerte de Salomón en el 931 a. C. y presenta a la vez las dinastías de los dos reinos hasta la época del profeta Elías (siglo IX a. C.). Combina narración, tradiciones proféticas y datos de archivo. Se compuso durante el destierro en Babilonia, pero a partir de relatos escritos anteriores, algunos de los cuales se nombran en el texto.

Sucesión de Salomón

Las doce tribus se dividen cuando muere Salomón. Las del sur permanecen fieles a su hijo Roboam, mientras las del norte eligen a Jeroboam, antiguo servidor del rey y rebelde, que levanta altares para ofrecer sacrificios en Betel, Dan y otros lugares. Este culto cismático se convertirá después en idolatría.

Primeras dinastías

En Judá el trono es hereditario y se mantiene la línea de David. En Israel, en cambio, los reyes toman el poder por sí mismos, mediante revueltas violentas o porque Dios lo dispone así para castigar los pecados de la dinastía reinante.

Ciclo de Elías

En esta parte del libro no destaca un rey, sino el profeta Elías, que ejerce su ministerio en el reino del norte entre el 874 y el 852 a. C., sobre todo durante el reinado de Ajab. Elías defiende la fe en el Dios verdadero frente al culto cananeo a Baal. La sección termina con la muerte de Ajab: «Un hombre disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la coraza» (1 Reyes 22:34).

La vida de cada rey de Israel o de Judá se juzga según haya obedecido a Dios o haya hecho «lo que está mal a los ojos del Señor»: Dios es la medida del bien y del mal. Además de sus consecuencias políticas, la división del reino supuso una ruptura religiosa, que se manifiesta en los sacrificios ofrecidos fuera del Templo de Jerusalén. 

Es la época de los grandes profetas, los “hombres de Dios”. A través de ellos, el Señor se revela como Dios de toda la creación, absolutamente trascendente, el único Dios verdadero, que no admite otros dioses junto a Él, pero también como el Dios que cumple sus promesas y bendice a su pueblo. Los profetas, de los que Elías es modelo, son ungidos para su misión igual que los reyes.

Los Reinos de Israel y Judá hasta su fin y destierro - Portico de la Biblia

Los Reinos de Israel y Judá hasta su fin y destierro – Portico de la Biblia

2 Reyes: de la caída de Samaría al destierro en Babilonia

El segundo libro de los Reyes narra los acontecimientos desde la muerte de Ajab en Israel (853 a. C.) hasta la deportación de Judá a Babilonia (587 a. C.). Por sus páginas pasan muchos personajes y momentos destacados: Eliseo, los reyes Ezequías y Josías, la invasión asiria, la caída de Jerusalén… Como 1 Reyes, se compuso durante el destierro a partir de relatos escritos anteriores.

Ciclo de Eliseo

Heredero del espíritu del profeta Elías, Eliseo ejerce su ministerio en el reino del norte en la segunda mitad del siglo IX a. C., durante los reinados de Ocozías, Joram, Jehú, Joacaz y Joás. Es un profeta cercano a la gente, reflejo del rostro amoroso de Dios hacia los suyos: mientras los milagros de Elías buscaban subrayar la soberanía del único Dios, los de Eliseo se dirigen a resolver los problemas y dificultades de la gente corriente.

Los dos reinos hasta la caída de Samaría: las historias de los reyes de Israel y de Judá se narran en paralelo hasta la caída de Samaría en manos de los asirios, que repueblan el reino del norte con extranjeros. El texto lo explica así: “Esto sucedió porque los israelitas habían pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de la tierra de Egipto […], y habían temido a otros dioses” (2 Reyes 17:7).

Ezequías, rey de Judá 

Trabajó por una reforma religiosa en Judá (716-687 a. C.). Jerusalén es asediada por Senaquerib, rey de Asiria, y después liberada. La intervención del profeta Isaías ilumina este acontecimiento (Isaías 36-39).

Reforma de Josías

Durante su reinado (640-609 a. C.) se descubre en el Templo el «libro de la Ley». El rey emprende una reforma religiosa que unifica el culto en Jerusalén, pero muere prematuramente.

Destierro en Babilonia

Los sucesores de Josías vuelven a la idolatría, y el Señor castiga a Judá por medio de Nabucodonosor. Jerusalén es arrasada, el Templo incendiado y los habitantes de Judá, llevados cautivos a Babilonia con su rey.

Continuando la enseñanza de 1 Reyes, el libro habla de la relación entre libertad y obediencia. Dios ha elegido a su pueblo, le ha dado su Ley, lo ha llevado a habitar en la Tierra Prometida, le ha dado reyes que lo guíen, ha prometido escucharlo en su Templo y le envía profetas para recordarle la Alianza. 

Y, al mismo tiempo, espera siempre que el pueblo le obedezca libremente. El concepto clave es la realeza: pese a la división del reino y a la mala conducta de los reyes, Dios es fiel a su promesa a David, cuya dinastía conserva el trono de Judá.

Hallazgo del libro de la ley - Portico de la Biblia

Hallazgo del libro de la ley – Portico de la Biblia

2 Crónicas, capítulos 10-36: los reyes de Judá

Como los libros de los Reyes, esta parte de Crónicas narra los acontecimientos desde la división del reino de Salomón, pero se centra solo en los reyes de Judá y continúa el relato hasta el edicto de Ciro que puso fin al destierro en Babilonia (539/538 a. C.). Parece haberse escrito hacia el 400-350 a. C., a partir de fuentes antiguas, cuando Judá, o Yehud, era una provincia del Imperio persa.

Reyes de Judá

El autor sagrado no se detiene en ningún personaje del reino de Israel, sino que repasa los reyes de Judá desde Roboam hasta la conquista babilónica, valorando sus actos a la luz del modelo dejado por David y sopesando las reformas religiosas que algunos de ellos llevaron a cabo: Josafat, Joás, Ezequías, Josías y Manasés. Señala que, pese a todas sus impiedades, Manasés al final se arrepintió.

Renovación de la Alianza

Las historias de los reyes Ezequías (716-687 a. C.) y Josías (640-609 a. C.) incluyen muchos detalles sobre la purificación y reparación del Templo, la reforma del culto y la reorganización de los sacerdotes. Se subraya que ambos reyes convocaron al pueblo para celebrar la Pascua. Además, durante el reinado de Josías se encuentra «el libro de la Ley» (2 Crónicas 34:14-28), y el rey renueva la Alianza.

El pueblo, como comunidad, está llamado a ser fiel a la Alianza y puede confiar en las antiguas promesas, porque el Señor está siempre con los suyos. A la vez, cada persona es responsable de su propia respuesta a Dios y puede contar con la esperanza de que siempre es posible volver a empezar: cada época, cada reinado y cada persona comienza su propio camino bajo la protección de Dios, sin cargar con los pecados de sus antepasados. Dios, que pide fidelidad, es un juez justo que da a cada uno según sus obras.

Lo que viene después

Los libros de los Reyes y de las Crónicas narran la historia de los dos reinos hasta su final: Israel cae ante Asiria en el 722 a. C., y Judá, ante Babilonia en el 587-586 a. C. Pero esta etapa no se entiende sin los profetas que Dios envía en esos siglos para recordar sus promesas al pueblo y que este no caiga en la idolatría. En el próximo artículo recorreremos los libros situados en tiempos del Imperio asirio: Tobías, Judit, los profetas menores hasta el 587 a. C. e Isaías.

Jerusalén, de Salomón a la destrucción del Templo, desde Saxum Visitor Center

Comprender la historia de los dos reinos, de la división tras la muerte de Salomón a la destrucción del Templo, ayuda a situar la Jerusalén de los reyes de Judá, muy cerca de donde siglos después Jesucristo predicará su mensaje.

Saxum Visitor Center, situado estratégicamente cerca de Jerusalén, ofrece una experiencia viva que conecta la Biblia, la historia, la arqueología y la espiritualidad cristiana. A través de sus recursos audiovisuales y didácticos, ayuda al peregrino y al visitante a comprender mejor el mensaje bíblico de Tierra Santa y a profundizar en el contexto histórico que precede a los Evangelios.

 

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