Inicio de la monarquía: de Saúl a Salomón

Sep 9, 2025

Tras siglos guiados por jueces, hacia el 1030 a. C. el pueblo de Israel pide un rey “como las demás naciones”. Samuel unge primero a Saúl y, más tarde, a David, que conquista Jerusalén y la convierte en capital. A la muerte de David, su hijo Salomón construye en esa misma ciudad el Templo, signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Es la cuarta etapa de la Antigua Alianza.

En el artículo anterior recorrimos la conquista de Canaán y la época de los jueces. Ahora avanzamos hasta la cuarta etapa, situada aproximadamente entre el 1030 y el 931 a. C.: el inicio de la monarquía.

Este recorrido sigue la estructura del libro Pórtico de la Biblia, la obra de Saxum que ofrece cronologías, mapas e infografías para comprender mejor la Sagrada Escritura. A partir de ese material, profundizamos en esta cuarta etapa, narrada en ocho libros: 

Libros de la Biblia para esta etapa

  • 1 Samuel – Historia del profeta Samuel y del rey Saúl.
  • 2 Samuel – Historia del rey David.
  • 1 Reyes, capítulos 1-11 – Historia del rey Salomón.
  • Salmos – Composiciones poéticas de carácter religioso, muchas atribuidas al rey David.
  • 1 Crónicas y 2 Crónicas, capítulos 1-9 – Historia de Israel desde Adán hasta David.
  • Proverbios – Colecciones de máximas, refranes y comparaciones, muchas atribuidas en el texto al rey Salomón.
  • Qohélet (Eclesiastés) – Libro sapiencial. El versículo inicial lo atribuye a un rey de Jerusalén, hijo de David.
  • Cantar de los Cantares – Libro sobre el amor esponsal, interpretado como un trasunto del amor entre Dios y los hombres. El primer versículo lo atribuye al rey Salomón.

El contexto histórico del inicio de la monarquía

Durante casi dos siglos, Asiria y Babilonia, al norte, y Egipto, al sur, atraviesan una etapa de decadencia. Ese vacío de poder facilita el asentamiento definitivo de las tribus de Israel en Canaán y les permite desarrollar, por primera vez, un reinado independiente.

Es en ese contexto donde, hacia el 1050 a. C., Israel es derrotado por los filisteos y el Arca de la Alianza es capturada (1 Samuel 4). La derrota marca el punto más bajo de la época de los jueces y el detonante del cambio que sigue: el paso de un pueblo de tribus dispersas a un reino unificado.

Inicio de la monarquía- Portico de la Biblia

Inicio de la monarquía- Portico de la Biblia

1 y 2 Samuel: el paso de los jueces a la monarquía

Los libros de Samuel narran la transición desde la época de los jueces, en la que cada tribu actuaba por su cuenta, hasta la institución de la monarquía (ca. 1070-970 a. C.). Su género es sobre todo narrativo, aunque incluyen composiciones líricas de gran fuerza, como el cántico de Ana (1 Samuel 2:1-11) o el salmo de David (2 Samuel 22). Los diversos episodios debieron de transmitirse primero de forma oral y por escritos parciales, hasta una primera compilación en tiempos de Josías (640-609 a. C.); su redacción final es del exilio en Babilonia o poco después.

Institución de la monarquía: el profeta Samuel, en un rito solemne pero privado, unge a Saúl como primer rey de Israel, dejando claro que la iniciativa es de Dios. Saúl vence a los filisteos en sus primeras campañas, pero Dios acaba rechazándolo por su infidelidad y envía a Samuel a ungir en secreto a un nuevo rey, David.

David y Saúl: el relato de David y Goliat abre la rivalidad entre ambos. Saúl se convierte en el paradigma del pecador que persiste en el mal pese a las pruebas de la protección divina, mientras David, protegido por Dios, sobrevive a sus intentos de acabar con él. Los libros narran después las campañas militares de David y Saúl, hasta la muerte de este último en combate contra los filisteos.

David, rey de Judá y de Israel: David es consagrado primero rey de Judá en Hebrón y, tras diversas intrigas, aceptado como rey de todas las tribus. Hacia el año 1000 a. C. conquista Jerusalén y consolida la victoria sobre los pueblos cananeos (2 Samuel 5), convirtiéndola en capital.

Profecía dinástica: cuando David expresa su deseo de construir una “casa” (un templo) para Dios, el profeta Natán le anuncia lo contrario: será Dios quien construya una “casa” a David, es decir, una dinastía que durará para siempre.

Epílogo: David comete adulterio con Betsabé y provoca la muerte de su marido; arrepentido y perdonado, tiene con ella otro hijo, Salomón, con quien comienza la Casa de David. El relato cierra con las intrigas por la sucesión, que justifican el ascenso al trono de Salomón pese a no ser el primogénito.

Los libros de Samuel ponen de relieve el sentido religioso de la historia. Dios elige a un pueblo para llevar a cabo su designio salvífico, y dentro del pueblo escoge a unas personas. En cierto modo, Dios se adapta a las elecciones de esas personas.

La monarquía de Israel se presenta como un desafío a la Potestad de Dios, pero el Señor se sirve de ella para llevar a cabo su plan salvífico. En todo momento Dios rechaza el mal y exige la justicia, si bien en algunos casos tolera el desamor de sus elegidos, buscando la reconciliación y el perdón: Dios sigue siendo fiel a la Alianza, es todopoderoso y rico en clemencia.

1 Reyes, capítulos 1-11: el reinado de Salomón

La mitad de este primer libro de los Reyes se centra en la sucesión de David y en el reinado de Salomón (970-931 a. C.). Como el resto de los libros de Reyes, se escribió durante el exilio en Babilonia, a partir de crónicas anteriores, con el propósito de hacer ver a los judíos desterrados que la infidelidad a Dios conduce al desastre.

Don de la sabiduría: al comenzar a reinar, Salomón pide a Dios un corazón sabio e inteligente para gobernar con justicia, en lugar de riquezas o victorias militares. Dios se lo concede, y con ello también poder, riqueza, paz y gloria.

Construcción y dedicación del Templo: Salomón cumple la promesa hecha por su padre David y construye en Jerusalén un templo para Dios, entre los años 966 y 959 a. C. aproximadamente. Allí se guarda el Arca de la Alianza, y su altar es el único lugar donde se pueden ofrecer sacrificios a Dios.

Nueva promesa de Dios: el Señor renueva a Salomón la promesa hecha a su padre —que siempre habrá un descendiente de David en el trono de Israel—, aunque ahora la condiciona a que el pueblo guarde los mandamientos bajo el gobierno del rey.

El libro describe después el esplendor de la corte de Salomón y, a la vez, el desgaste final de su gobierno, anunciando ya la división del reino que seguirá a su muerte.

El Templo es el concepto clave de esta sección: su edificio, planeado por David y completado por Salomón, se convierte en el centro de Israel, la casa de Dios y el lugar donde el pueblo acude a encontrarse con Él.

El reino de Salomón - Inicio de la monarquía

El reino de Salomón – Inicio de la monarquía

1 y 2 Crónicas, capítulos 1-9: una relectura sacerdotal

Los libros de las Crónicas repasan la historia del pueblo de Dios desde Adán hasta el edicto de Ciro que pone fin al destierro en Babilonia (539/538 a. C.); el primer libro termina con la muerte de David, y el segundo comienza con el reinado de Salomón. Se atribuyen a un autor anónimo, conocido como “el Cronista”, que escribe hacia el 400-350 a. C. releyendo la historia de Israel desde una perspectiva sacerdotal, centrada en el Templo y en el culto: por ejemplo, omite los episodios menos edificantes de la vida de David para subrayar que convirtió Jerusalén en ciudad santa y planificó la construcción del Templo.

Los primeros capítulos recogen las genealogías de Judá y de Leví, importantes por David y por los sacerdotes y levitas, la muerte de Saúl presentada como castigo por su infidelidad, el traslado del Arca a Jerusalén, los preparativos para construir el Templo y el testamento de David, en el que varios discursos suyos, dirigidos al pueblo, a Salomón y a Dios, giran en torno a esa misma obra. Ya en el reinado de Salomón, la mayor parte del texto se dedica a la construcción y consagración del Templo, describiendo a Salomón como un rey lleno de sabiduría y de riquezas por el honor de llevarla a cabo.

Para el Cronista, la historia de Israel es un pueblo elegido y amado por Dios, llamado a mantener la esperanza en las antiguas promesas —incluida la que anuncia un futuro Mesías descendiente de David—, porque el Señor está siempre presente en medio de los suyos, algo que se expresa sobre todo a través del Templo de Jerusalén y de sus instituciones de culto.

Salmos: la oración de Israel

Los salmos son poemas religiosos  (57 de los 150 llevan en hebreo el nombre mizmor, “canto acompañado de instrumento”) que expresan las actitudes fundamentales del creyente ante Dios: súplica, acción de gracias, alabanza, sabiduría. 

Su composición se extiende desde la época de la monarquía hasta el siglo II a. C., a partir de colecciones parciales anteriores; buena parte de las más antiguas se atribuyen a David, vinculado también a la organización del culto que después continuará Salomón en el Templo. Según los Evangelios, Jesús recurre a los salmos en los momentos más intensos de su vida, dándoles un sentido pleno.

Proverbios: la sabiduría práctica de Salomón

Proverbios es el libro que mejor representa la literatura sapiencial de la Biblia. Colecciones de máximas, sentencias y comparaciones que integran la sabiduría humana con la fe en el Dios de Israel. Varias de estas colecciones se atribuyen a Salomón, de quien se decía que había compuesto tres mil proverbios (1 Reyes 4:32); a ese núcleo se añadió más tarde, hacia el 700 a. C., la colección copiada “por los hombres de Ezequías, rey de Judá” (Proverbios 25:1). 

El libro no insiste en la fidelidad a la Alianza ni en los sacrificios, sino que ofrece consejos para la familia, el trabajo, la justicia y las relaciones personales. En el capítulo 8, la Sabiduría aparece personificada, en un pasaje que el prólogo del Evangelio de san Juan recordará al hablar de la relación entre Dios Padre y el Verbo.

Qohélet: la vanidad de la sabiduría meramente humana

Atribuido al hijo de David, rey de Jerusalén, aunque probablemente escrito varios siglos después, en el siglo III a. C. En la Biblia Hebrea es uno de los rollos que se leen en las fiestas judías.

Sus primeros capítulos advierten contra la sabiduría meramente humana ”vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Qohélet 1:2)—para invitar después a buscar la verdadera sabiduría, que nace del temor de Dios y de vivir con gratitud el momento presente como un don recibido de Él.

El libro se lee en la fiesta de los Tabernáculos (sukkot), una vez terminada la cosecha. Invita a gozar con agradecimiento de los bienes, sin olvidar que son un don de Dios

Cantar de los Cantares: el amor esponsal

Un poema lírico sobre el amor esponsal que probablemente reúne varios cantos de amor compuestos en distintas épocas, unidos en un solo libro tras el exilio en Babilonia. Aunque se atribuye a Salomón —y su boda es precisamente el centro del poema—, la tradición ha leído siempre en la alegría de los esposos una imagen del amor de Dios por su pueblo.

El Templo de Salomón y Jerusalén desde Saxum Visitor Center

Comprender el inicio de la monarquía (de la unción de Saúl a la conquista de Jerusalén por David y a la construcción del Templo por Salomón) ayuda a situar por qué Jerusalén ocupa un lugar central en toda la Biblia, muy cerca de donde siglos después Jesucristo predicará su mensaje.

Saxum Visitor Center, situado estratégicamente cerca de Jerusalén, ofrece una experiencia viva que conecta la Biblia, la historia, la arqueología y la espiritualidad cristiana. A través de sus recursos audiovisuales y didácticos, ayuda al peregrino y al visitante a comprender mejor el mensaje bíblico de Tierra Santa y a profundizar en el contexto histórico que precede a los Evangelios.

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