Nazaret

May 19, 2026

A veces hace falta un parón para  aclarar las cosas y aclararse; en el mundo deportivo se utiliza un gesto para pedir tiempo. En mi casa cuando hay que rebobinar tenemos nuestra propia expresión: “antes de antes”, que a veces, alargamos bromeando: “antes de antes de antes”.

Hace unas semanas yo también quise hacer un parón: volver al principio, y me fui hasta Nazaret; a la gruta de la Anunciación, que desde el siglo I ha sido meta de peregrinación. La gruta está custodiada por la moderna Basílica de dos plantas.

Allí en el suelo, debajo del altar, está la inscripción: Verbo hic caro factum est. Aquí el verbo se hizo carne. 

NAZARET BASILICA DE LA ANUNCIACIÓN

NAZARET – Basílica de la Anunciación – Basílica de Nazareth

Nazaret, lugar de la Anunciación de María

Aquí, en este lugar, una adolescente, una mujer de mirada limpia y cabeza clara, con el alma abierta de par en par a lo más grande, al amor, recibió una invitación para convertirse en ¡la madre de Dios! 

En su respuesta no hubo dudas, tampoco precipitación. Ante el misterio, ante lo que desborda la razón, sólo la pregunta serena y confiada de quien está decidida a colaborar, a implicarse del todo, sin detenerse a pensar en la propia capacidad:  “¿Cómo…?” Y la respuesta del Mensajero divino, luminosa y oscura a la vez: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que nacerá Santo será llamado Hijo de Dios”. 

Nazareth-Saxum

Nazareth-Saxum

¡Madre de Dios! María respondió: “hágase”, la misma palabra que pronunció Dios al principio, cuando creó el mundo: “Hágase”.  “Hágase la luz”, dijo, y la luz se hizo. La palabra de María quedó unida para siempre con la Palabra de Dios, Palabra de Verdad, que expresa y hace operativo el amor infinito y eterno de Dios. 

Me he quedado absorta, en silencio, contemplando la escena: todo el plan de Dios, su Promesa de salvación, pendiente del de María. ¡Bendita eres entre las mujeres! Todas las generaciones te bendecirán y se reconocerán en esa palabra tuya de confianza plena en Dios –hágase- por la que el Verbo, la Palabra de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros. Dios, Perfecto Dios y hombre, cambió su Eternidad por nuestro tiempo, para introducir así nuestro tiempo en su eternidad.

Nazaret - Basílica de Nazareth

Nazaret – Basílica de Nazareth

Después me fui  a dar una vuelta por Nazaret, donde Jesús vivió entre sus coetáneos, como uno más, durante treinta años y me acerqué hasta el taller de José. 

De regreso a Jerusalén pasamos por Caná. Allí, de nuevo, me asaltaron las palabras de María, esta vez como consejo que vale la pena seguir: “haced lo que él os diga”. Los sirvientes hicieron caso y llenaron las tinajas de agua hasta el borde. Y Jesús, como Hijo bueno, de tan buena Madre, la transformó en el mejor de los vinos.  

Por Carmen Rodríguez Éyre

Compartir: