Domine Ivimus ! Un grafito en las entraƱas del Santo Sepulcro

Abr 22, 2026

Da la impresión que la basĆ­lica del Santo Sepulcro estĆ” constantemente en obras. Hace unos diez aƱos se renovó enteramente el edĆ­culo de la Tumba del SeƱor; ahora toca rehacer el suelo… Hay que reconocer que, tanto la historia como la topografĆ­a del sitio se prestan a este juego de construcción, destrucción y renovación.

El templo ha sido erigido sobre una antigua cantera ya abandonada en la época del Señor y convertida, parte en el  lugar de ejecución de los condenados el Gólgota, y parte en cementerio-jardín, el Sepulcro.

A principios del siglo IV, cuando Santa Elena llegó a Jerusalén,  fue en las entrañas de esta antigua cantera donde encontró la Cruz Verdadera, en la que fue clavado el Salvador del mundo. Nos dice la tradición que el lugar había sido transformado en un templo dedicado a Júpiter Capitolino y a la diosa Venus. Los arquitectos de Constantino, cubrieron el lugar con escombros para construir encima una gran basílica, llamada Martyrium, por la peregrina Egeria.

Chapel of Saint Vartan: a group of students posing around the famous graffito Domine Ivimus. Photo: Henri Gourinard.
Capilla de San Vartan: un grupo de estudiantes posando junto al famoso grafiti Domine ivimus. Foto: Henri Gourinard.
  1. Fueron los cruzados en el siglo XII quienes reabrieron las entrañas del Santo Sepulcro con la creación de las capillas de Santa Elena, y de la Invención de la Santa Cruz. Esta última, era el lugar mÔs profundo de toda la basílica hasta los años 1970.  La Iglesia armenia quiso averiguar si el espacio al este de la capilla de Santa Elena (de San Gregorio para los armenios) estaba vacío o no. Con las excavaciones, se encontraron con la bóveda natural de la roca de la cantera antigua, unas cisternas y unos espacios abiertos entrecortados por unos muros antiguos. En uno de estos espacios se encontró un grafito enigmÔtico.
The red circle marks the chapel of Vartan. Source: Source: Broshi, M. and Barkay, G., "Excavations in the Chapel of St. Vartan in the Holy Sepulchre", Israel Exploration Journal 35, no. 2-3 (1985), p. 110.<br />
En el cĆ­rculo rojo, la capilla de San Vartan. Fuente: Source: Broshi, M. y Barkay, G., “Ā«Excavaciones en la capilla de San VartĆ”n en el Santo SepulcroĀ», Israel Exploration Journal 35, no. 2-3 (1985), p. 110.
Plan of the excavations of the Chapel of Saint Vartan. The ship drawing (within the red circle) was found at the eastern end of Wall 1 (wall of the temenos of Hadrian’s temple). Source: Broshi & Barkay (1985), p. 120.
Plan de las excavaciones de la capilla de San Vartan. El dibujo del barco (en el círculo rojo) se encontró en la extremidad este del muro 1 (muro del temenos del templo de Adriano. Fuente: Broshi & Barkay (1985), p. 120.

El grafito representa un barco con timón de espadilla. La proa estÔ a la izquierda y la popa a la derecha. Las velas han sido arriadas y el mÔstil tumbado. ¿HabrÔ sufrido una tormenta?

Otro punto enigmĆ”tico, es la inscripción en latĆ­n: DOMINE IVIMUS. La forma ivimus no existe en latĆ­n para el verbo ire (ir). Las formas mĆ”s cercanas son ibimus (iremos) o imus (fuimos). Si su autor era cristiano, puede ser que se inspirase en el primer versĆ­culo del salmo 121 (Vulgata). El salmo 121 pertenece al gĆ©nero de los salmos de las subidas, cantados por los peregrinos judĆ­os, en camino hacia el Templo de JerusalĆ©n. El salmista empieza con un grito de alegrĆ­a: Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi:Ā in domum Domini ibimus ā€œĀ”QuĆ© alegrĆ­a cuando me dijeron: Ā«Vamos a la casa del SeƱorĀ»!ā€. Nos interesa la segunda parte del versĆ­culo: in domum Domini ibimus.

To preserve it better, the famous inscription has been placed under glass. The prow of the ship is on the left and the stern on the right. Note the double steering oar. If the author of the graffito respected the proportions more or less, it would be a modest merchant ship typical of the Roman Mediterranean. Photo: Henri Gourinard.

Para conservarla mejor, la famosa inscripción se ha colocado bajo un cristal. La proa del barco estÔ a la izquierda y la popa a la derecha. Obsérvese el doble remo de gobierno. Si el autor del grafiti respetó mÔs o menos las proporciones, se trataría de un modesto barco mercante típico del MediterrÔneo romano. Foto: Henri Gourinard.

El hecho de que la ā€˜b’ de ibimus se haya transcrito como ā€˜v’ indica, segĆŗn algunos especialistas, el origen hispĆ”nico del autor del grafiti. ĀæNo dice el dicho latino: Beati Hispani quibus vivere bibere est ā€œBienaventurados los espaƱoles, para quienes vivir es beberā€?

El texto de la inscripción puede tener otra interpretación: las palabras de Pedro dirigidas a JesĆŗs tras el discurso sobre el Pan de Vida y recogidas en el Evangelio de Juan (6,68): Domine, ad quem ibimus? ā€œSeƱor, Āæa quiĆ©n iremos?ā€. Tanto el vocativo de ā€œSeƱorā€ (Domine) como el tiempo futuro del verbo ir (ibimus) coinciden con el texto del grafito, pero la omisión de ā€œa quiĆ©nā€ (ad quem) hace que la lectura de la inscripción resulte poco sólida, por no decir incomprensible.

Una tercera interpretación nos sacarĆ­a del apuro: Domine, imus ā€œSeƱor, hemos llegadoā€: un simple error ortogrĆ”fico: una ā€˜v’ entre las dos ā€˜i’ del verbo ire conjugado en pretĆ©rito en primera persona del plural.
Con esta inscripción y este dibujo de un barco con las velas arriadas, el autor simplemente habrĆ­a querido manifestar su agradecimiento y el de toda una tripulación hacia el ā€œSeƱorā€ ĀæJesucristo o JĆŗpiter Capitolino?Ā  por haberlos salvado de un naufragio. Si se trata de cristianos, nos encontramos ante la primera prueba arqueológica de la frecuentación del lugar del Santo Sepulcro por parte de peregrinos, antes de que Helena y Constantino erigieran la gran basĆ­lica de la Anastasis.

Por Henri Gourinard

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