Tras cuarenta años en el desierto y la muerte de Moisés, el pueblo de Israel llega por fin a las puertas de la tierra prometida a Abrahán. El establecimiento de las tribus de Israel en Canaán no es pacífico y requiere mucho tiempo: primero es guiado por Josué, más tarde por jueces como Débora, Gedeón o Sansón, y después por el profeta Samuel, hasta la llegada de los primeros reyes. Es la tercera etapa de la Antigua Alianza.
En el artículo anterior recorrimos el viaje a la Tierra Prometida. Ahora avanzamos hasta la tercera etapa, situada aproximadamente entre el 1200 y el 1000 a. C.: la conquista de Canaán y la época de los jueces.
Este recorrido sigue la estructura del libro Pórtico de la Biblia, la obra de Saxum que ofrece cronologías, mapas e infografías para comprender mejor la Sagrada Escritura. A partir de ese material, profundizamos en esta tercera etapa, narrada en tres libros: Josué, Jueces y Rut.
El contexto histórico de la conquista de Canaán
Hacia el 1200 a. C. el equilibrio de poder en el Mediterráneo y Oriente Próximo cambia. La invasión doria hace entrar en decadencia a la civilización micénica, y Grecia es ocupada progresivamente por tribus del norte. Entre el 1114 y el 1076 a. C., Tiglath-Pileser I hace resurgir el Imperio asirio.
En ese contexto, entre el 1200 y el 1000 a. C., los israelitas conquistan Canaán, para lo que deben establecer alianzas o entrar en guerra con los pueblos ya asentados en la región: moabitas, edomitas, amalecitas, arameos, amonitas, filisteos, amorreos, hititas, jebuseos, perezeos y jeveos.
La conquista de Canaán y la época de los jueces – Pórtico de la Biblia
Josué: la toma de posesión de la Tierra Prometida
El libro de Josué narra la llegada de Israel a la Tierra Prometida. Combina dos géneros: un relato narrativo, que idealiza la toma de posesión de la tierra bajo la guía de Josué, y una parte de discursos, con la que el libro se cierra, junto con la renovación de la Alianza.
La historia se sitúa en torno al 1150 a. C. Es probable que el pueblo de Israel transmitiera durante siglos, de forma oral, el recuerdo de su llegada a Canaán, y que algunos episodios se fueran poniendo por escrito con el tiempo. El libro debió de completarse antes del exilio, en tiempos del rey Josías (siglo VII a. C.), y se incluyó entre los Profetas (Neviim) de la Biblia hebrea en época exílica.
El libro se estructura en tres grandes bloques:
- Prólogo: sirve de unión con el Pentateuco y enuncia los principales temas del libro, que se repiten en el epílogo: la continuidad entre la misión de Josué y la de Moisés como mediadores entre Dios y el pueblo, y la unidad de las tribus, que realizan juntas la conquista del país.
- La toma de Jericó: el relato está narrado en un lenguaje teológico y resulta paradigmático de todo el libro. Presenta al pueblo de Dios como una congregación santa, en disposición litúrgica, presidida por el Arca de la Alianza, símbolo de la presencia de Dios entre los suyos. Queda así de manifiesto que la conquista de la tierra es un don de Dios, consecuencia de la obediencia del pueblo, y no de su potencial bélico.
- El reparto de la tierra: la adjudicación de los territorios se realiza en lugares ligados a santuarios, como Guilgal y Siló, y por sorteo. De este modo se expresa que la tierra no es una propiedad adquirida por cada tribu con sus propios medios, sino que toda ella es de Dios, que la ha entregado a Israel.
El libro enseña, en definitiva, que Dios es fiel y cumple siempre sus promesas: entrega la Tierra Prometida a los descendientes de los patriarcas, no sin la colaboración de las doce tribus, que actúan como un pueblo unido. Desde este momento, la Tierra Prometida forma parte esencial de la Alianza de Dios con Israel.
Entre sus conceptos clave están la fidelidad —Dios es fiel y espera del hombre una respuesta de fidelidad— y la propia Tierra Prometida, que tiende a identificarse con el pueblo de Israel. El nombre de Josué, en hebreo Joshua, corresponde con el nombre de Jesús y significa «el Señor salva».
Pavimento en mosaico del siglo VI, con una representación de la Tierra Prometida. Fue descubierto en 1897 en una iglesia de Madaba (Jordania).
Jueces: el ciclo de la infidelidad y la liberación
Antes de morir, Josué exhorta al pueblo a mantenerse fiel a Dios y a su Alianza, y el pueblo la renueva en Siquem. Con esa escena de transición se abre el libro de los Jueces, que combina también dos géneros: un relato narrativo, que recoge el asentamiento de Israel en Canaán con sus dificultades, y leyendas populares, que reúnen las narraciones de doce personajes épicos, uno por cada tribu.
La historia narrada se sitúa hacia el 1200-1030 a. C., y su redacción es semejante a la del libro de Josué.
El libro también se organiza en tres partes:
- Prólogo: los primeros capítulos contienen la enseñanza teológica fundamental del libro: Israel permanecerá en la tierra mientras sea fiel al Señor, pero perderá el favor divino si se aparta de Él.
- Los jueces: el Señor muestra su fidelidad suscitando jueces que salvan al pueblo de las situaciones peligrosas: Otoniel, Ehud, Débora, Gedeón, Jefté y Sansón, además de los llamados jueces menores —Samgar, Tolá, Yaír, Ibsán, Elón y Abdón—. Los relatos muestran que Israel reincidió una y otra vez en la infidelidad.
- Epílogo: al final del libro se añaden dos narraciones más de la época de los jueces.
Entre estos episodios, hacia el 1125 a. C. se sitúa la victoria de Débora y Barak sobre los cananitas (Jueces 4–5). Más adelante, hacia el 1050 a. C., Israel es derrotado por los filisteos y el Arca de la Alianza es capturada (1 Samuel 4). Hacia el 1040 a. C., el profeta Samuel construye el santuario de Siló.
El libro de los Jueces enseña que Dios se revela de forma progresiva. Los eventos épicos ayudan a entender la justicia, la misericordia y la fidelidad de Dios a la Alianza, aunque los hechos concretos de sus protagonistas no siempre son ejemplares.
Las tribus de Israel en Canaán – Pórtico de la Biblia
Rut: la fidelidad de una moabita
El libro de Rut recoge la historia de los antepasados del rey David. Rut es su bisabuela, lo que sitúa la narración unas décadas antes del año 1000 a. C., aunque su redacción es probablemente muy posterior, de cuando Judá era parte del Imperio persa (siglos VI-IV a. C.).
Es un relato corto popular: la Biblia hebrea lo sitúa fuera de los libros históricos, entre los rollos que se leen en algunas fiestas judías. Cuenta la fidelidad de Rut, la moabita, a su suegra: «tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios», le dice, decidida a no abandonarla. A esa fidelidad, Dios responde incorporándola al pueblo elegido: Dios no se deja ganar en bondad.
El final de la etapa
Hacia el 1030 a. C., Saúl es proclamado rey de Israel (1 Samuel 8-31), lo que da paso a la siguiente etapa de la historia de la salvación: el inicio de la monarquía.
Panorama que se ve desde la cima del monte Nebo. Se alcanza a distinguir el mar Muerto (llamado lago de Arabá o mar de la Sal en la Biblia), el valle del Jordán, el oasis de Jericó y las montañas de Judea
Recorrer la tierra de la conquista desde Saxum Visitor Center
Comprender la conquista de Canaán y la época de los jueces ayuda a situar en un contexto histórico y geográfico real cómo un conjunto de tribus se convirtió en un pueblo asentado en su propia tierra, muy cerca de donde siglos después Jesucristo predicará su mensaje.
Saxum Visitor Center, situado estratégicamente cerca de Jerusalén, ofrece una experiencia viva que conecta la Biblia, la historia, la arqueología y la espiritualidad cristiana. A través de sus recursos audiovisuales y didácticos, ayuda al peregrino y al visitante a comprender mejor el mensaje bíblico de Tierra Santa y a profundizar en el contexto histórico que precede a los Evangelios.
