La Dinastía Asmonea

Ene 25, 2026

La revuelta macabea consiguió sacudirse el dominio de los monarcas seléucidas que habían perseguido con crueldad a quienes se mantenían fieles a la Ley del Señor. Su triunfo definitivo abrió un nuevo periodo en la historia del pueblo de Dios.

En el año 142 aC. Simón Macabeo consiguió la rendición del último reducto que se le resistía en la fortaleza de Jerusalén, y logró la independencia nacional completa. Al año siguiente, una asamblea de sacerdotes y pueblo decidió legitimar los poderes de Simón y hacerlos hereditarios. Se inicia así una nueva dinastía, la asmonea, que conservaría el poder político y religioso del país hasta que éste fuese conquistado por Roma. Esta dinastía no es davídica y por eso fue considerada ilegítima por una parte del pueblo. 

Tumbas de la época Asmonea por Ian Scott

Tumbas de la época Asmonea por Ian Scott

A Simón le sustituyó como Sumo Sacerdote su hijo Juan Hircano (134-104 aC.). Detentaba también un poder político, aunque no tomó el título de rey. El nuevo gobernante logró la plena independencia de Judá y acuñó moneda propia para su territorio. Se vio a sí mismo como un nuevo David, llamado a construir un gran reino. Buscó inspiración para sus campañas militares en los libros bíblicos como Josué o Samuel, arrogándose con jactancia una misión divina para justificar sus conquistas. Pero en su afán expansionista se fue alejando de los ideales macabeos, por lo que perdió el apoyo de los fariseos y de gran parte del pueblo. 

Su ejército arrasó Samaría y destruyó el templo que había sobre el monte Garizim. También quemó la ciudad helenística de Escitópolis, cerca del valle del Jordán, y mató a gran cantidad de personas por el único delito de que sólo hablaban griego.

A su muerte dejó el sumo sacerdocio a su hijo Aristóbulo (104-103 aC.), que también se auto proclamó como rey. Gobernó un año, en el que encerró en prisión a varios de sus hermanos y dejó morir de hambre a su madre. 

Al morir Aristóbulo, lo sucedió como sumo sacerdote y como rey un hermano suyo, Alejandro Janneo (103-76 aC.). Aunque con su gobierno el reino alcanzó una mayor extensión territorial, también dejó mal recuerdo en el pueblo, porque se enfrentó con los fariseos y con quienes no le apoyaban, persiguiéndolos con crueldad. Se arrogó el poder de modificar las acciones de culto y en una ocasión, durante la fiesta de los Tabernáculos, no realizó una ceremonia del modo establecido, lo que provocó la ira de un buen grupo de hombres piadosos que había en el templo, que descargaron sobre él una lluvia de limones. Ante ese modo de protestar, montó en cólera y mató a unas seis mil personas. 

Baño ritual en Jericó de la época Asmonea por Ezrazo

Baño ritual en Jericó de la época Asmonea por Ezrazo

La dinastía asmonea, que había llegado al poder con un fuerte apoyo religioso, gracias a una revuelta de quienes estaban dispuestos al martirio antes que abandonar las tradiciones religiosas del pueblo, fue cambiando hasta terminar en la impiedad debido a la ambición personal de quienes se iban sucediendo en trono.

A Alejandro le sucedió su viuda Alejandra Salomé (76-67 aC.), que cambió de política buscando el apoyo de los fariseos, a los que entregó las riendas del gobierno y mantuvo en el poder durante todo su reinado. Nombró sumo sacerdote a su hijo mayor Hircano II.

Hircano II asumió la función real a la muerte de su madre, pero fue inmediatamente desposeído de ella por su hermano Aristóbulo II (67-63 aC.). En estos años tuvieron lugar una serie de luchas entre ambos hermanos. 

Monedas acuñadas por Juan Hircano

Monedas acuñadas por Juan Hircano

Mientras se desarrollaban estas luchas fratricidas, en el año 64 aC., Pompeyo acabó definitivamente con el reino seleúcida, convirtiendo Siria en una provincia romana. Cuando se encontraba en aquella región, decidió intervenir en las luchas civiles entre los asmoneos y llegó a Jerusalén. Los partidarios de Hircano II le abrieron las puertas y le permitieron tomarla sin derramamiento de sangre. Los partidarios de Aristóbulo II se refugiaron en el templo y resistieron tres meses. Finalmente fueron derrotados y pasados a cuchillo, y el mismo Pompeyo entró en el templo hasta el Santo de los Santos. 

A mediados del año 63 sucumbió el último vestigio de la dinastía asmonea y se inició la dominación romana.

Durante la época asmonea se repararon y ampliaron las defensas de Guézer, y se construyó una gran muralla en la ciudad de Jerusalén. También se hicieron obras importantes en el entorno del templo, y se construyeron algunos monumentos funerarios junto al torrente Cedrón. 

Don Francisco Varo Pineda, sacerdote

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