Hoy día, se visita el desierto del Negueb (o Néguev) por varias razones. Sus cráteres de erosión, o makhteshim – el más famoso siendo el makhtesh Ramón, atraen aficionados a la geología del mundo entero. La nitidez de su cielo hace del Negueb un lugar privilegiado para observar las estrellas. Por fin, su cercanía con el valle de la Arabá – el mayor lugar de paso para aves migratorias entre Europa y Africa – hacen del Negueb uno de los lugares más popular en el mundo para observar pájaros. Algunos grupos de peregrinos, también, se detienen un par de noches en el Negueb para hacer memoria de su historia bíblica.
El valle de Zin en los altos del Negueb. Foto: Henri Gourinard.
El Negueb, en el Antiguo Testamento, aparece como un lugar árido, situado al sur de Jerusalén – o de Judea. Isaías cuenta lo terrible que son los huracanes que lo atraviesan (Is 21:1) antes de pronunciar un oráculo contras los animales que lo pueblan: leones, víboras y áspides, onagros y camellos (Is 30:6).
Ahora, el Negueb, corresponde al cono sur del estado de Israel, cuyas fronteras fueron fijadas por los acuerdos entre Egipto y el imperio otomano, a principios del siglo XX. En cambio, el Negueb bíblico no es un lugar concreto sino un amplio desierto inhóspito al margen de la Tierra Prometida.
De las 38 entradas “Negueb” en el Antiguo Testamento, 5 son del libro del Génesis y tienen como contexto la historia de Abraham e Isaac. Al volver de Egipto con su mujer, Abram – aún Dios no le había cambiado el nombre en Abraham – se dirigió, cruzando el Negueb hasta las colinas del país de Canaán (cfr. Gn 13:1). A continuación (Gn 13-19) se asentó en, Mamre, en los alrededores de Hebrón, donde las colinas se juntan con la llanura del norte del Negueb.
Al principio del capítulo 20 vemos a Abraham bajar hacia la región de Guerar, entre Hebrón y Gaza, donde reinaba Abimélec. Aunque los dos pueblos vivían en cierta armonía, a causa la escasez de agua, no tardaron en surgir disputas entre los pastores de Abraham y los de Abimélec. Se quejó Abraham a Abimélec que algunos hombres suyos se habían apoderado de uno de los siete pozos que el mismo había excavado. Los dos lideres consiguieron calmar los ánimos de los suyos y llegaron a un acuerdo sellado por una alianza.
Entonces Abrahán tomó ovejas y vacas, se las dio a Abimélec y los dos concertaron una alianza. Abrahán apartó siete corderas del rebaño y Abimélec preguntó a Abrahán: «¿Qué significan esas siete corderas que has apartado?». Respondió: «Tú recibirás de mi mano esas siete corderas, como testimonio de que yo cavé este pozo». Por eso se llama aquel lugar Berseba, porque allí juraron los dos,
Genesis 21:27-31
El gesto de Abraham de apartar siete (shev’a en hebreo) ovejas intriga a Abimélec. Abraham le juró (shav’a) que les serán restituidas más tarde como “testimonio” de su buena fe. De aquí que el lugar del juramento hecho por Abraham tomó el nombre de Berseba (Beer-Shev’a), tanto por el número de pozos que excavó y por el número de las ovejas que apartó,.
Por Henri Gourinard
