Entrevista al Padre Gevorg Hayrapetya, decano del Seminario Teológico Cristiano Armenio de Jerusalén.

Oct 23, 2026

1. ¿Puede compartir brevemente la historia y la presencia de la comunidad cristiana armenia en Jerusalén?

La presencia armenia en Jerusalén es muy antigua, con raíces históricas que se remontan al siglo I a. C., durante el reinado del rey Tigranes el Grande, quien expandió el Reino de Armenia hasta llegar a Israel.

Sin embargo, los fundamentos de nuestra presencia espiritual permanente se establecieron en el siglo IV, después de que Armenia adoptara el cristianismo como religión de Estado. Durante siglos, Jerusalén no ha sido solamente un lugar de peregrinación para los armenios, sino también un lugar de refugio, oración, servicio y continuidad espiritual.

Nuestra presencia aquí ha sobrevivido a imperios, guerras, persecuciones, desplazamientos y numerosos acontecimientos históricos. Antes de la Primera Guerra Mundial, la comunidad armenia contaba aproximadamente con entre 2.000 y 3.000 personas. A comienzos de la década de 1920, su población creció considerablemente, llegando aproximadamente a 10.000 personas, cuando miles de refugiados armenios que habían sobrevivido al Genocidio Armenio y a las masacres en Armenia Occidental, Cilicia y Anatolia encontraron refugio en Jerusalén.

El Barrio Armenio se convirtió así en mucho más que un barrio. Se convirtió en un lugar donde los supervivientes reconstruyeron sus vidas, donde sus hijos recibieron educación, donde se ofrecieron oraciones por quienes habían muerto y donde un pueblo herido encontró la fuerza para preservar su fe, su identidad y su dignidad.

Armenian Convent, Jerusalem

Convento Armenio en Jerusalen

2. ¿Cuál es hoy la misión de la Iglesia Armenia en Tierra Santa?

Nuestra misión es preservar y servir a la presencia cristiana histórica en Tierra Santa y proteger el patrimonio espiritual y cultural armenio que nos ha sido confiado a lo largo de los siglos. A través del Patriarcado Armenio y del Seminario Armenio, formamos sacerdotes que servirán no solo a la comunidad local, sino también a los armenios de todo el mundo.

La Iglesia es a la vez un hogar espiritual y una guardiana de la memoria. Nuestra responsabilidad no consiste simplemente en conservar piedras y edificios antiguos. Estamos llamados a preservar una fe viva, una tradición expresada a través de la oración, la liturgia, la lengua, la educación, la cultura y la vida comunitaria. Los armenios están en Tierra Santa porque quisieron estar cerca del misterio de la Encarnación de Cristo no solo espiritualmente, sino también físicamente.

Seguimos comprometidos con mantener la “presencia viva” armenia en la Ciudad Vieja de Jerusalén, para que la voz del cristianismo armenio, nuestra antigua liturgia y nuestras oraciones continúen elevándose desde esta Ciudad Santa. Creemos que las piedras de Jerusalén hablan porque generaciones de personas fieles han rezado entre ellas. Nuestra tarea es asegurarnos de que esas piedras no se queden en silencio.

3. ¿Cómo está viviendo su comunidad la situación actual en Jerusalén?

Nuestra comunidad vive con un profundo sentido de vigilancia, pero también con fe, resiliencia y esperanza. Estamos afrontando un entorno jurídico y social complejo, especialmente en relación con la preservación de nuestras tierras históricas y la integridad del Barrio Armenio. Para nosotros, estas no son simplemente cuestiones de propiedad. La tierra está inseparablemente vinculada a la memoria, la identidad, la comunidad y la continuidad de nuestra presencia en Jerusalén.

A pesar de las dificultades, el Barrio Armenio sigue siendo una comunidad muy unida, donde familias, estudiantes, clérigos y servidores religiosos viven unos junto a otros. Encontramos nuestra fuerza en nuestra historia. Nuestra comunidad ha perdurado porque las generaciones anteriores se negaron a abandonar su fe o su responsabilidad hacia las generaciones futuras. Por eso creemos que nuestra presencia actual implica una responsabilidad hacia quienes nos precedieron y hacia quienes vendrán después de nosotros.

No estamos aquí simplemente porque nuestros antepasados vivieron en Jerusalén. Los miembros de la comunidad armenia llevan una vida ordinaria y, a través de sus respectivas profesiones y trabajos, cada uno participa en la vida interna de la población local y en el desarrollo del país. Estamos aquí porque se nos ha confiado una misión: permanecer, rezar, servir y preservar.

Church of St. James, Jerusalem

Iglesia de Santiago, Jerusalén

4. ¿Cuáles son los principales desafíos que afrontan hoy como cristianos aquí?

Uno de nuestros desafíos más serios es la disputa relacionada con el “Jardín de las Vacas” (Goverou Bardez) y el contrato de arrendamiento de 98 años, que actualmente está siendo cuestionado mediante procedimientos judiciales. Para la comunidad armenia, esta cuestión va mucho más allá de un problema inmobiliario. La preservación del Barrio Armenio está directamente relacionada con la supervivencia de una comunidad cristiana de siglos de antigüedad y de su patrimonio vivo.

Cualquier proyecto que amenaza con desplazar a familias armenias o que cambie fundamentalmente el carácter del Barrio genera una profunda preocupación por el futuro de nuestra comunidad. 

También afrontamos situaciones de intolerancia religiosa y falta de respeto. Nuestros clérigos y estudiantes han sufrido en ocasiones insultos y actos de humillación, incluyendo incidentes en los que algunas personas les han escupido mientras caminaban por las calles. Estos actos son dolorosos, no porque debiliten nuestra fe, sino porque nos recuerdan lo importante que es defender el principio de que Jerusalén debe seguir siendo una ciudad donde personas de diferentes religiones puedan vivir, rezar y caminar con dignidad.

Nuestra respuesta no debe ser odio por odio. Como cristianos, estamos llamados a permanecer fieles al Evangelio incluso en circunstancias difíciles. Al mismo tiempo, el perdón no significa guardar silencio ante la injusticia, y la paz no puede construirse sin verdad y justicia.

5. ¿Qué mensaje de esperanza le gustaría transmitir al mundo desde Jerusalén?

Nuestro mensaje desde la Ciudad Santa es vivir una fe viva, permanecer fieles a los mandamientos de nuestro Salvador, perseverar en el camino de la salvación cristiana y construir nuestra propia Ciudad Santa dentro de nuestros corazones, superando el pecado y mediante actos de virtud, para que la paz y el amor celestiales puedan establecerse allí, iluminados perpetuamente por el amor y la luz de Dios.

El pueblo armenio ha experimentado algunos de los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad y, sin embargo, seguimos rezando, construyendo, educando a nuestros hijos y preservando nuestra fe.

La comunidad armenia de Jerusalén es un testimonio vivo de que el sufrimiento no tiene la última palabra. La historia nos ha enseñado que las comunidades pueden sobrevivir cuando permanecen fieles a su identidad y se niegan a abandonar la esperanza.

Creemos que la verdad y la justicia requieren, en última instancia, valentía, paciencia y perseverancia. También creemos que la comunidad internacional tiene la responsabilidad de escuchar las voces de las comunidades antiguas cuya presencia forma parte de la historia y del tejido espiritual de Jerusalén. Nuestra esperanza no se basa en el poder. Se basa en la fe.

Desde Jerusalén, nuestra oración es que esta Ciudad Santa pueda seguir siendo una ciudad de paz, un lugar donde cristianos, judíos y musulmanes puedan vivir con dignidad, donde los lugares sagrados sean respetados y donde ninguna comunidad antigua se vea obligada a desaparecer. Permanecemos firmes en la oración, confiando en que incluso en los momentos más oscuros una pequeña luz puede seguir brillando.

St. James Armenian Church, Jerusalem

Iglesia Armenia de Santiago en Jerusalén

6. ¿Por qué es importante que los peregrinos visiten el Barrio Armenio?

Es importante que los peregrinos visiten el Barrio Armenio porque no es simplemente un conjunto de edificios antiguos. Es un santuario vivo de fe, memoria e historia. Cuando los peregrinos entran en el Barrio Armenio, visitan la Catedral de Santiago, escuchan la antigua liturgia armenia y recorren sus calles estrechas, encuentran una comunidad cristiana que lleva muchos siglos rezando en Jerusalén.

El Barrio Armenio también conserva la memoria de miles de supervivientes que encontraron refugio aquí después del Genocidio Armenio. Sus historias nos recuerdan que Jerusalén siempre ha sido mucho más que un destino en un mapa. Para muchos, ha sido un lugar de refugio y esperanza.

Por eso, los peregrinos no son simplemente visitantes. Su presencia es una forma de solidaridad con las “piedras vivas” de Jerusalén: las personas que continúan rezando, sirviendo, enseñando y preservando el patrimonio cristiano de la Ciudad Santa. Invitamos a los peregrinos no solo a conocer nuestra historia, sino también a rezar con nosotros por la paz, la justicia, la reconciliación y la preservación de la presencia cristiana en Jerusalén.

El Barrio Armenio ha sobrevivido porque generaciones enteras creyeron que la fe debe vivirse y no simplemente recordarse. Nuestra oración es que las futuras generaciones hereden no solo las piedras de Jerusalén, sino también la fe viva que da sentido a esas piedras.

Por  Blanca Ramirez, Saxum Visitor Center Manager

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