La Alianza de Dios con los hombres

May 21, 2023

La Biblia está escrita por hombres, pero no se presenta como una respuesta humana a las cuestiones religiosas, sino como la revelación verdadera de Dios y sus planes. En sus páginas se muestra cómo Dios crea al hombre, le habla como a un amigo, y renueva una y otra vez su Alianza con la humanidad hasta llegar a Jesucristo, la Alianza nueva y eterna.  

La Alianza de Dios con los hombres expresa precisamente ese recorrido: no se refiere solo a un episodio concreto, sino al hilo que une toda la historia bíblica. Desde Noé, Abrahán, Isaac, Jacob y Moisés hasta la venida de Jesús, Dios toma la iniciativa, promete, acompaña y permanece fiel a su palabra.

Alianza Dios con Hombres

Alianza Dios con Hombres – Pórtico de la Biblia

Creación

El hombre aparece en un paraíso creado para su gozo y disfrute. Dios, el creador, se revela al hombre, habla con él como un amigo, y le encomienda una tarea en ese mundo: gobernarlo y cuidarlo.

Desde el comienzo, la Biblia presenta al hombre dentro de una relación con Dios. El mundo no aparece como una realidad sin sentido, sino como un don recibido y confiado al cuidado humano.

Aparece el mal

El hombre, tentado por el diablo, piensa que puede ser feliz sin contar con el Creador. Con el rechazo de los planes de Dios, el hombre introduce en el mundo el mal, la división y la muerte.

Sin embargo, Dios no lo abandona. Promete un descendiente de la mujer que será el Salvador.  

Alianza con Noé

El mal crece tanto que Dios se arrepiente de haber creado la humanidad. Antes de destruirla, encuentra a un hombre bueno: Noé.

Después del diluvio, Dios hace una Alianza con Noé y sus hijos. Pero, después de Noé, pasan las generaciones y los hombres vuelven a ser orgullosos. Construyen una gran torre, creyéndose independientes de su Creador. Dios los confunde en sus lenguas y la humanidad se dispersa.

Abrahán

Para poder reunir de nuevo a la humanidad, Dios, de un descendiente de Noé, escoge a un hombre: Abrahán. Dios promete a Abrahán una tierra en posesión, un nuevo mundo que gobernar y cuidar. También le promete que formará de su descendencia un pueblo tan numeroso como las estrellas del cielo.

Dios promete a Abrahán que formará de su descendencia un pueblo tan numeroso como las estrellas del cielo. Dios renueva su Alianza con los hombres por medio de Abrahán: Él será su Dios y la descendencia de Abrahán será su pueblo.

Los patriarcas

Dios renueva su Alianza con el hijo de Abrahán: Isaac. Y con el hijo de Isaac: Jacob. Con los doce hijos de Jacob y sus descendientes se forma un pueblo: Israel. 

Las tribus de Israel proceden de Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José —con sus hijos Manasés y Efraín— y Benjamín.

Éxodo de Egipto

Tras varias generaciones, el pueblo de Israel se ha multiplicado, pero vive esclavizado en Egipto. Dios interviene de nuevo: llama a un hombre, Moisés.

Dios le encomienda que guíe al pueblo hasta la tierra que había prometido a Abrahán. En el desierto, Dios establece su Alianza con Israel. El pueblo se compromete a ser fiel, pero se aparta de Dios una y otra vez.

Israel vaga cuarenta años por el desierto, hasta la muerte de Moisés.

La conquista de Canaán

El establecimiento de las tribus de Israel en Canaán no es pacífico y requiere mucho tiempo. Primero el pueblo es guiado por Josué; más tarde, por jueces como Débora, Gedeón o Sansón; y después por reyes como Saúl, David y Salomón.

Dios envía profetas como Elías, Isaías o Jeremías para que recuerden las promesas de Dios al pueblo y este no caiga en la idolatría.

El Templo de jerusalén y la división del reino

Salomón construye en Jerusalén un Templo, que es un signo de la presencia de Dios entre su pueblo y el lugar donde Israel le ofrece sacrificios.

Cuando muere Salomón, el reino se divide en dos:

Reino de Israel

En el norte, con capital en Siquem, Tirsá y Samaría sucesivamente. Sus reyes no son fieles a la Alianza. Es conquistado por el Imperio asirio y sus habitantes son desterrados.

Reino de Judá 

En el sur, con capital en Jerusalén. Sus reyes, fieles e infieles a la Alianza con Dios, son siempre descendientes de David. Es conquistado por Nabucodonosor, rey de Babilonia, y sus habitantes son desterrados durante un tiempo.

Dios envía profetas como Elías, Isaías o Jeremías, para que recuerden las promesas de Dios al pueblo y este no caiga en la idolatría.

La nueva Alianza

Israel, después del regreso de Babilonia, entiende que Dios sigue siendo paciente, compasivo y misericordioso, fiel a su palabra. Y Dios cumple sus promesas. De la descendencia de Abrahán, de la tribu de Judá y de la familia de David, nace Jesús, el Hijo eterno del Padre, Dios hecho hombre.

Jesucristo, con su muerte y resurrección, hace una Alianza nueva y eterna, que devuelve al hombre la amistad con Dios. Esta Alianza continúa, desde Pentecostés, en el tiempo de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, para llevar la salvación al mundo entero, hasta que la historia culmine y Jesucristo vuelva.

Comprender la Alianza de Dios con los hombres para leer mejor la Biblia

La Alianza de Dios con los hombres permite comprender la unidad profunda de la Biblia. Desde la creación hasta la Iglesia, la Sagrada Escritura muestra cómo Dios llama al hombre, permanece fiel a sus promesas y prepara la salvación definitiva en Jesucristo.

En el Saxum Visitor Center, cerca de Jerusalén, ayudamos a entender Tierra Santa  de forma visual y didáctica, ayudando a los visitantes a situar los acontecimientos bíblicos en su contexto histórico, geográfico y espiritual.

 

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