Jerusalén en tiempos de Jesús. Murallas e infraestructuras urbanas

Abr 23, 2026

Al comienzo de la era cristiana Jerusalén era una gran ciudad, una de las más hermosas del mundo. Nunca en su historia había tenido tanto esplendor como el que le proporcionó el ambicioso proyecto que trazó para ella y comenzó a ejecutar Herodes del Grande. Esta grandiosa remodelación de la Ciudad Santa, paralela a la ampliación y enriquecimiento del templo, comenzó el año 20 aC. y se prolongó hasta el 63 dC. Por lo tanto, cuando Jesús la visitó, la ciudad todavía estaba en obras. Algunas las llegaría a ver muy avanzadas, como el arreglo del templo, pero la mayoría ya estaban terminadas hacia el año 30 dC., es decir, la época en que Jesús predicaría a las gentes y en la que sería clavado en la Cruz.

Las referencias literarias de la época al número de habitantes parecen muy exageradas. Flavio Josefo dice que con motivo de una concentración de peregrinos para la fiesta de la Pascua se llegaron a reunir en la ciudad unos tres millones de personas, y al contar las víctimas del asedio romano dice que en toda la guerra fueron capturados noventa y siete mil prisioneros, y que en el asedio de Jerusalén hubo un millón cien mil muertos. Aunque no parecen creíbles esos números, se trataba de una de las ciudades más grandes y pobladas que había en los dominios romanos. Teniendo en cuenta la extensión que se aprecia en los restos arqueológicos de esa época y la densidad habitual de la población urbana en aquellos tiempos, se puede calcular que tendría algo más cien mil habitantes estables, aunque podrían llegar a trescientos mil en las grandes concentraciones con motivo de las solemnidades pascuales.

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Muro Occidental de la Ciudad Vieja de Jerusalén

Antes de Herodes, los reyes asmoneos, especialmente Juan Hircano, habían construido un buen sistema de defensas para la ciudad. La parte más antigua y noble de la población, el Monte del templo y la colina del Ofel, ya tenían una antigua muralla, que con unas obras de reparación y consolidación quedó como nueva. También habían sido construidos nuevos paños de muralla en el siglo I aC. protegiendo la ciudad alta y la vaguada del Tyropéon. Herodes completó las defensas de la ciudad con la construcción de un muro en la zona norte, y el arreglo de todos los anteriores.

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Aljibes construidos por Herodes para el abastecimiento de aguas a Jerusalén

Una población tan numerosa, y con la grandiosidad de que quiso dotarla Herodes, requería un buen servicio de infraestructuras urbanas. Por eso se diseñó con cuidado el trazado de las nuevas calles según un diseño geométrico, en la medida que lo permitía el terreno, y se proyectó un excelente sistema de abastecimiento de aguas. Para eso se construyeron aljibes y grandes estanques en los que recoger las aguas de lluvia y las que llegaban de los torrentes de los alrededores. Pero sobre todo se hizo una traída de aguas desde Artás, al sur de Belén, hasta la capital, mediante un conducto de veintiún kilómetros de longitud, que además debía de salvar mediante acueductos varios desniveles del terreno. Este colosal sistema de abastecimiento aún fue ampliado en tiempo de Poncio Pilato para permitir la captación de aguas y su llegada a Jerusalén desde una distancia de sesenta y siete kilómetros. En las zonas más importantes de la ciudad, además de llegada de aguas, se realizaron obras de saneamiento y alcantarillado.

Por don Francisco Varo Pineda, sacerdote

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